Las negociaciones entre MLB y el sindicato pueden no llegar a buen puerto.

Albat.com.- Recientemente se ha especulado bastante sobre el plan de MLB para reanudar la temporada y la respuesta que tendrá dentro del sindicato de jugadores y si la aceptarán, ya que hay un sector de los mismos peloteros que están reticentes a dar banderazo por razones de salud, aunque hay algo que más que nada está en el ojo del huracán de toda conversación: El dinero.

Según el reportero de ESPN, Jeff Passan, ha escrito en un artículo que las negociaciones de ésta semana rumbo a reanudar la temporada entre el comisionado Rob Manfred, los dueños y la MLBPA y anticipa que “ésto se pondrá muy feo”, inicialmente porque la propuesta de compartir las ganancias en un 50-50 y repartir los salarios de acuerdo a un porcentaje de lo que inicialmente iban a ganar con sus sueldos es un rotundo “no” para los jugadores.

A diferencia de las demás ligas grandes de Estados Unidos, cómo la NFL y la NBA, donde se comparten las ganancias de acuerdo a parámetros establecidos en sus respectivos contratos conjuntos, además de tener un tope salarial. Ninguna de éstas dos funciona en MLB, ya que los contratos televisivos de cada equipo (tanto a nivel local cómo nacional) otorgan casi el 60% de las ganancias, y el otro 40% proviene de lo que se genera en los estadios los días de partido, cómo venta de boletos, concesiones, etc.

En éste escenario de temporada 2020 donde no habrá público en las gradas, los equipos ya perdieron el 40% de su fuente de ingresos, y si por alguna razón se cancela la temporada de nuevo a medio camino, se perderá aún más dinero, por lo que para los jugadores, quiénes se ven a ellos mismos cómo los que asumirán el máximo riesgo, no se ven jústamente remunerados y lo más seguro es que den a MLB una contraoferta o de tajo rechazar la propuesta.

¿A donde nos podría llevar ésto? A que la temporada no se juegue. El argumento es simple, ya que los dueños quieren “privatizar las ganancias y socializar las pérdidas”; o lo que es lo mismo, los propietarios tienen margen de maniobra para manejar sus pérdidas y el grueso de jugadores no tienen ese lujo, además de el riesgo de contraer una enfermedad altamente contagiosa en el marco de una pandemia global.

El futuro del béisbol pende de un hilo y las negociaciones sólo podrán ponerse más feas a partir de aquí.