Mark McGwire es recordado como uno de los bateadores de poder más importantes de la historia de las Grandes Ligas y, junto a Sammy Sosa, es considerado como uno de los jugadores que ayudó al béisbol a salir de uno de sus peores momentos luego de la huelga de jugadores de 1994.

Sin embargo, antes de saltar al estrellato y gracias a las relaciones que primaban en 1986 entre Tigres del Licey y Oakland Athletics, el nativo de California participó de la temporada de béisbol invernal 1986-1987 junto al conjunto capitalino.

Lejos de ser el imponente bateador que dominó las Grandes Ligas con sus kilométricos cuadrangulares, la versión de McGwire que vino al país fue decepcionante.

En 14 partidos con el uniforme de los Tigres del Licey, solamente conectó ocho hits en 47 turnos oficiales, con lo que alcanzó un promedio de bateo de apenas .170. De sus ocho hits, dos fueron dobles, impulsó cuatro vueltas, anotó en cinco ocasiones, se ponchó en 16 oportunidades y recibió 11 boletos. Al no conectar cuadrangulares, la liga de béisbol invernal de la República Dominicana es la única en la carrera del jugador en la que no pudo conectar al menos un jonrón.

A raíz del pobre desempeño, los Tigres del Licey decidieron liberar al pelotero, quien no volvería al béisbol invernal dominicano.

McGwire jugó en 1987 como titular junto a los Oakland Athletics y ganó el premio de Novato del Año, al conectar 49 cuadrangulares, fijando el que durante muchos años fue el récord para la mayor cantidad de jonrones para un jugador de primer año. Complementaría con 118 carreras empujadas, un promedio de bateo de .289, así como su primer viaje al Juego de Estrellas. Además, obtuvo el sexto lugar en la carrera por el premio de Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

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