Ricky Martin realizó una comparación entre la maternidad subrogada y  la Virgen María. Ambos embarazos para el boricua son prácticamente lo mismo, en ambos casos para él se trata todo de un vientre de alquiler. Cabe señalar que el cantante lo dijo con todo respeto y admiración, no pretendía ofender ni herir susceptibilidades, sin embargo a la Iglesia Católica esto no le gustó. Razón por la cual a a través de Instagram se obtuvo la reacción inmediata de la Parroquia María Madre de la Misericordia.

La declaración de Ricky fue criticada por el padre Leonardo J. Rodríguez, pero para entender la postura del párroco hay que conocer las palabras ciertas dadas por Ricky al períodico El País:: “Yo no alquilé un vientre, a mí me prestaron el vientre y varias veces, y tengo en un pedestal a estas grandes mujeres que me ayudaron a criar a mi familia. Como tengo en su pedestal a María, la Virgen, que prestó su vientre para que Jesús viniera al mundo“.

Y esta parte de la respuesta del párroco, quien fue muy claro en explicar su reacción aseverando lo siguiente: “No suelo meterme en diatribas con la farándula ni con otros tampoco, pero los latinos tenemos un “problema” y es que aguantamos hasta que nos tocan la madre“.

También fue muy claro en que María, la madre de Dios hecho carne no le prestó ni alquiló su vientre a Jesús y lo explicó con las siguientes palabras:

“María no le prestó a Dios su cuerpo o su vientre; primero porque el cuerpo es don de Dios, en última instancia no es nuestro, sino suyo, tanto como el espíritu y el alma. En segundo lugar, como no podemos separar espíritu, alma y cuerpo, María no prestó su vientre a Dios, sino que se entregó toda ella a Él: su espíritu, alma y cuerpo. Y cuando dijo “He aquí la esclava del Señor.” se donó totalmente a Dios, no para hacer la voluntad caprichosa de ella, sino para cumplir la voluntad salvífica de Dios. Hay una gran diferencia entre eso y lo que afirma el Sr. Martin”.

“María, no le prestó su vientre a Dios, porque los préstamos son por tiempo limitado, sino que le entregó toda su vida para siempre. María no le prestó el vientre a Dios para luego darle su Hijo a otra persona para que lo criara, como si hubiera sido una cosa de la que podía desprenderse, aunque la hubiera llevado nueve meses en su seno, sino que fue constituida verdadera Madre suya; tan es así que aun siendo Jesús Dios y ella criatura, la llamamos y es realmente Madre de Dios, no incubadora de Dios, ni vientre de Dios.”