El exministro de Energía y Minas y exdiputado Pelegrin Castillo calificó de «antinacional y altamente peligroso» un  supuesto plan que promueven «fuerzas foráneos» y organismos internacionales sobre flujo masivo de inmigrantes haitianos hacia la República Dominicana.

Advirtió que «lo correcto es que ese plan se discontinúe o repudie el plan sin contemplaciones ni medias tintas».

Explicó que «aunque ese plan de contingencia se formuló en el gobierno pasado, está concebido a la medida de la estrategia de las fuerzas foráneos y los organismos internacionales, con las que ha trabajado estrechamente por años Wilfredo Lozano, director del Instituto Nacional de Migraciones».

«Debemos estar alertas porque muchos actores internacionales no dejan de atizar los antagonismos en Haití, o bien, hacen muy poco por evitar que se escalen, para generar una gran crisis en la isla y el Caribe».

Indicó que “las declaraciónes del presidente Luis Abinader y su canciller Roberto Álvarez apuntan hacia un cambio estratégico en la visión del Estado dominicano, donde por primera vez se empieza a conceptualizar correctamente el problema planteado por Haití. No es un problema migratorio ocasionado por un desarrollo insular desigual, es un problema internacional con serias implicaciones de seguridad nacional y exterior, y como tal debe ser tratado aunque, aunque no le guste al canciller haitiano”.

En ese sentido, planteo que «el gobierno y las clases dirigentes tienen el deber de unificar sus posiciones y convertirlas en política de Estado, tendente a internacionalizar la solución de los problemas de Haití en Haití, ya que la diversidad o discrepancias de posiciones en materia tan grave no es aconsejable y manda señales incorrectas de que puede existir solución dominicana a los problemas de Haití».

“Por eso la República debería publicar con sanción legislativa y sin más dilaciones su Libro de Defensa o Libro Blanco. Debió hacerlo hace años, hasta Haití publico el suyo. Es una tarea pendiente, y el enfoque central tiene que descartar tajantemente la opción de ser convertido en país de refugio y asilo, cómo pretenden sectores de poder en Estados Unidos, la Unión Europea y los organismos internacionales», expresó Castillo .

Aclaró que «podemos ser buenos aliados de la comunidad internacional en la reconstrucción de Haití, pero nunca dejarnos tentar con la idea de ser un actor hegemónico, ni mucho menos permitir ser convertido en zona de amortiguamiento de las crisis de ese país y la región”.

«Urge que las posiciones de política exterior y política interior guarden amplia concordancia y se refuercen recíprocamente para que el Estado sea respetado y creíble, y cuando eso no ocurre, no puede lograrse darle aliento a la gran política de Estado», expresó.

Finalmente, Castillo reconoció como un paso importante del gobierno el acuerdo de reposición de las pirámides fronterizas faltantes, destruidas o desaparecidas, que debió hacerse hace muchos años, aunque advirtió que «sólo la construcción de una estructura física tecnológica (muro y valla) en la frontera, acompañada de una política de desarrollo fronterizo, pondrá orden y evitará problemas mayores en la isla y el Caribe».