Emplaza a Fenabanca para que en 30 días realice su propios sorteos fuera de la Lotería Nacional; también da por terminado el contrato que pasa el juego de los fracatanes a una empresa privada

“La Lotería se ha dedicado a hacer unos sorteos que no son de ella y esa es una actividad en la cual yo, personalmente, que me comprometí a estar ahí provisionalmente y se lo prometí al presidente (Luis Abinader), pero bajo esas condiciones yo no sigo un minuto más en esa institución, ¿celebrando sorteos? No, no, no, o se quitan los sorteos o al otro día yo me voy para mi casa”.

Con la firmeza que le es característica en su vida pública, Teófilo (Quico) Tabar, defiende su decisión de terminar los contratos con la Federación Nacional de Bancas de Loterías (Fenabanca) mediante los cuales la institución que dirige realiza los sorteos de los productos que venden esas empresas.

Su principal argumento es que esos contratos se firmaron sin la debida autorización del Poder Ejecutivo pues, ni hay poder especial ni decretos que lo determinaran, sino que fueron las decisiones particulares de los administradores pasados de la Lotería Nacional con los miembros de la Federación.

La falta de esa autorización, a su juicio, es más que suficiente para rescindir los contratos, tanto con Fenabanca como con otras concesionarias, los que el Gobierno , -a su juicio– debe sentarse a revisar los montos que pagan.

Entre ellos, destacó el contrato que cede el sorteo de los fracatanes, el que también le fue notificado el miércoles pasado a la concesionaria, que se da por terminado.

“Y si el Estado entiende, a través de Hacienda, que la Lotería lo debe operar, lo debe operar, pues eso no requiere numeritos y que si el no vidente… porque ahí es donde ha estado el problema, si la Lotería no hiciese esa labor, las bancas, los concesionarios, hacen sus sorteos”, dijo Tabar, invitado del Diálogo Libre, de Diario Libre.

Mientras dura el plazo de 30 días que ha dado a las bancas para que realicen sus sorteos, el administrador también ha requerido el pago por ese servicio.

“Esos sorteos deberían pagarlos y yo les estoy conminando, justo ayer (el miércoles) al pago de los sorteos que se están realizando, porque dice uno de los contratos, que la Lotería debió fijar el precio a pagar, aquella vez, y no se hizo. Me dicen que hay que someter un pago retroactivo, pero no, eso que lo decidan, lo que tienen que pagar es los meses que yo esté aquí, y mientras dura el sorteo, deben pagar, porque debieron hacerlo y no se hizo, no sé por qué”.

A diario se realizan dos sorteos que tienen un costo para la Lotería de entre 24 millones y 25 millones de pesos al año, según afirmó.

Tabar también se queja de que la Lotería no tiene capacidad de fiscalizar a la banca, y se cuestiona cómo puede esa entidad arribar a acuerdos con las bancas para cederles cosas que eran propiedad del Estado. “Eso es enajenar cosas que le correspondían a ella”.

Tabar entiende que la Lotería está atrapada y que su función es que el Gobierno no se deje atrapar de eso, que se deslinde de todos los sorteos. “Porque nosotros ni somos dueños de fracatán, ni somos dueños de las bancas de lotería, ni somos dueños, absolutamente de nada. De lo que el Esta- do es dueño es de los impuestos que deben pagar y eso es lo que entiendo que debe ser la función de la Lotería, en coordinación con la Dirección General de Impuestos Internos y con Hacienda, una oficina de fiscalización. Los sorteítos que los haga cada quien”, dice.

“Si yo vengo diciendo toda mi vida sobre el arte de gobernar, ahora que tengo un carguito, lo tengo que seguir diciendo”.

“La notificación a Fenabanca tiene que ver con la terminación de los sorteos. Si el Gobierno me desautoriza, perdió el pleito, pero lo perdió el Gobierno, el Estado, Hacienda, porque esa no es función del Estado.”

Desvincula todo un departamento que estuvo infuncional desde 1996

Desde el año 1996, la Lotería Nacional inició un proceso de descentralización, al pasar la administración de sus productos a manos privadas. Como parte de los acuerdos, se estableció la instalación de un centro de cómputos a través del cual se iba monitorear las operaciones de las concesionarias. El centro no opera desde entonces y, aunque a su llegada a la entidad quiso hacerlo funcionar, le fue impedido por el Ministerio de Hacienda, bajo alegato de que la Lotería no tiene capacidad para eso. “Ahora mismo estoy dando un oficio al Ministerio, con copia al presidente, de que ese departamento yo lo estoy desvinculando, no tiene razón de ser. Ese departamento debió monitorear las actividades de las empresas concesionarias. Yo ordené eliminarlo”, sentenció